viernes, 22 de febrero de 2019

El Profe ROLO.

El próximo lunes 25 de febrero, a las 12:30 p. m., en la Sala de Historia de la Universidad  de Sancti Spiritus José Martí, el colectivo del Departamento de Historia y Marxismo-Leninismo rendirá un homenaje al profesor Rolando Rodríguez Miranda, en ocasión del aniversario de su deceso. Se realizará una exposición en los predios de la sala y se compartirán opiniones, anécdotas, y experiencias al lado de quien fuera integrante de ese colectivo por más de veinte años. Está invitada toda la comunidad universitaria.
Uno de sus discípulos y compañero de trabajo, escribió las siguientes reflexiones acerca de la personalidad de este hombre que tanto aportara a la docencia y al conocimiento de la Historia desde su aula y acompañado de la tiza y el borrador.

El profe Rolo
Virgilio Companioni Albrisa, febrero de 2019.
Febrero siempre nos llega con sus mensajes de amor y amistad; pero en ocasiones, el destino no hace travesuras no siempre felices.  Me avergüenza confesar que olvidé el día exacto en que, febreros atrás, el profe Rolo nos dejó para marchar  a la inmortalidad.
Poseo muy bellos recuerdos del profe Rolando, sobre todo de mi etapa como estudiante. Nos formábamos en aulas de tablones, donde se confundían las voces de los profesores que coincidían en el mismo turno desde sus aulas. Sin embargo, en la del profe Rolo podía escucharse el zumbido de una mosca al pasar.  ¡Aulas de tablones!, ¡y a mucho orgullo! Hoy nos preocupamos tanto por la infraestructura y nos lamentamos de tal o más cual carencia.  Volvamos la mirada atrás, tan solo unos añitos, a una época en la que importaban más el amor y la pasión, y menos las estructuras constructivas que nos rodeaban. Gran parte de los profesores de Historia de esta provincia crecimos entre aquellas paredes. Y creo no equivocarme  cuando, a nombre de todos, afirmo que fueron años trascendentales en nuestras vidas.
Al profe Rolando muy pocas veces lo vi con papeles a cuestas; llegaba a su clase, impecablemente vestido, apenas con borrador y tizas. Por aquel entonces comenzaba el boom de los papeles y la tecnología; y al profe dos materiales le eran suficientes para remontarnos a años atrás. Supongo que su “descuido” con los trámites burocráticos debió traerle uno que otro problema. Con él te enterabas de todos los chismes de la historia. Disfrutábamos tanto enterándonos de las aventuras amorosas de Hitler, la desenfrenada vida sexual de Rasputín, y los descalabros amorosos de la zarina rusa.
No se le escapaba una. A veces lo provocábamos, y con ánimo de poncharlo, le lanzábamos una recta durísima. Nos metíamos noches enteras fabricando preguntas o hurgando en detalles tan insignificantes de la Historia con tan de “cogerlo fuera de base”.  Bateó todo lo que le arrojamos: rectas, curvas, tenedor; jamás se “ponchó”.  Nos asombraba cómo en una sola cabeza pudiera almacenarse tanta cultura.
Le apasionaba sobremanera el tema de la Segunda Guerra Mundial. Con él éramos protagonistas en los frentes de batalla contra el odioso régimen fascista, sentíamos en nuestra piel el sufrimiento de los prisioneros en los campos de concentración, y nos indignaban las actitudes de ciertos criminales, que con descarada sangre fría, decidían el destino de  miles de seres humanos.
Su incansable alabanza a la belleza femenina, y sus grandes dotes para narrar chistes se congeniaban para ofrecernos sus pintorescos piropos, que lejos de provocar el enojo de sus bellas colegas de trabajo, provocaban la carcajada colectiva. Y es que en el profe Rolando se combinaban el humor sano y la caballerosidad.
En ocasiones (muchas) llegaba y nos decía, “¿sobre qué quieren CONVERSAR hoy?”, y su clase, casi ni clase, se convertía en la mejor de todas. Discutíamos de todo: política, música, pintura, sexo, cine, literatura, pelota. Fueron mis mejores debates y reflexiones.  Amante del buen cine y de la música, inculcó en nosotros una cultura de la crítica. Sus turnos siempre comenzaban con un comentario de los filmes vistos en la semana, desde el clásico que veíamos en Historia del Cine, hasta el bodrio, visto en la madrugada del sábado.
A veces me entristece que nuestros estudiantes, los que ahora formamos como profesionales del área de Marxismo e Historia no cuenten con la oportunidad de tenerlo como profesor. El destino intentó separarlo de nosotros, pero no cumplió su objetivo. El privilegio de haber compartido con él, como estudiante, y luego como compañero de trabajo, hizo de mí una mejor persona.  Gran parte (casi todo) de lo que soy se lo debo a él, como a otros tantos profes que hoy son mis compañeros de trabajo.
Por eso, y otras tantas razones, no puedo, no quiero dejar pasar otro febrero sin recordarlo. Y sin riesgo alguno de que lo que ahora escribo pueda parecer un “rancio panfleto”, lo recordaré concibiendo lo mejor que él formó en mí:
IMPARTIR MI MEJOR CLASE DE HISTORIA.

miércoles, 23 de enero de 2019

Señor Trump ¿conoce Ud. a los cubanos?

 Les dejo este excelente artículo de un colega y amigo.

Por: MSc. Mariano Álvarez Farfán. Profesor Auxiliar. Departamento Historia y Marxismo-Leninismo. Universidad de Sancti Spiritus , Cuba.

Transcurre el mes de enero y aunque todavía amanece perezosamente el año 2019, el empresario de la Casa Blanca, Donald Trump, se apresura para incorporar a su hoja de servicios otra de sus burradas.
Parece ser que el numeroso equipo de asesores presidenciales en su desatino por tapar los frecuentes errores del mandatario, olvidó explicarle ¿Qué es Cuba?, ¿dónde está ubicada?, ¿quiénes son los cubanos?, ¿por qué no se atemorizan ante el gigantesco poder económico y militar que los amenaza?, ¿por qué no se ponen de rodillas ante nadie?, ¿cómo es posible que en 60 años de Revolución no se han presentado genuflexos y sumisos a pedir clemencia?
La torpeza del inquilino de la Oficina Oval no le permite ver que ha tenido, y seguirá teniendo, pésima asesoría; que sigue siendo portador y prisionero de los rezagos más antediluvianos de la derecha ultraconservadora, y que es manipulado y arrastrado hasta el desbarranco por la dinosáurica derecha cubanoamericana, que en estridente, irrespetuosa, provocativa, injerencista, amenazadora, prepotente, violatoria del derecho internacional y calumniosa retórica al estilo de los Díaz-Balart, Marco Rubio, Ileana Ros-Lehtinen, Bob Menéndez y otros ejemplares de la fauna jurásica miamense, proclaman a toda voz que se esfuerzan para traer la libertad y la democracia  a la “sufrida, oprimida, tiranizada y enlutada Cuba”
¿No sabe el presidente norteamericano que Cuba y los cubanos son conocidos en todos los confines del planeta por su actitud humanitaria y solidaria, como no es capaz de hacer la gran potencia? ¿A quién va a enseñarle democracia? ¿Se hace democracia bloqueando?
El pueblo cubano es feliz, vive y palpita con su Revolución y le pregunta a Ud., que se afana en decir que no tenemos democracia ¿Cómo llegó a la presidencia? ,¿cuándo se puede dar el lujo de caminar las calles de cualquiera de sus ciudades y ser recibido y aplaudido por el pueblo?, ¿cómo hará para redistribuir, hacia la población más sufrida, un poco de los millones del puñado de oligarcas que lo acompañan?, ¿cuándo Ud. se ha personado de inmediato en los lugares en que se han producido desastres naturales que afectan la población estadounidense?, ¿por qué no intenta detener la venta de armas que sí enluta a la población de su país?, ¿se atreve a enfrentar a la Asociación del Rifle?, ¿tiene el coraje necesario para analizar en consulta popular la antiquísima, vetusta y anacrónica constitución norteamericana?
¡Tamaña ironía! La Cuba que su gobierno desdeña y llama antidemocrática, sufrida y enlutada, duerme tranquila porque tiene esos problemas resueltos y no quiere de usted nada.
La tozudez cavernícola de Ud. y su equipo le impiden ocultar su odio, ya casi ancestral, contra la Revolución Cubana. Aunque bien sabemos que tratándose de un empresario que no sabe ni cómo llegó a la presidencia, el odio heredado es más por conveniencia que por conciencia. En consecuencia, la gran burrada: “intentar activar el título III de la ley Helms-Burton”.
¿Cree que los cubanos nos ablandaremos por el recrudecimiento del bloqueo genocida?
¿Imagina que Cuba es una de las tantas naciones lloriqueonas y pedigüeñas que se apresuran a besar los pies del “gigante con botas de siete leguas”?
¡Pues se equivoca!
Si conociera algo de Cuba,  sabría que es un pequeño archipiélago que prefiere hundirse en el mar a ponerse de rodillas.
Si sus asesores le hubieran hablado de la historia de Cuba, conocería que este pueblo es firme, valiente, enérgico, heroico  y batallador por excelencia, a tal punto que mientras Estados Unidos tuvo que valerse de la copiosa ayuda internacional para lograr la independencia, Cuba, al luchar durante 30 años por la suya, contra el más grande y poderoso ejército metropolitano de la época en América (el español), no recibió reciprocidad del poderoso del norte al que tanto ayudó.
Cuba, señor empresario-presidente, está a solo 90 millas de las costas de su país y a esa pequeña distancia lleva 60 años construyendo una Revolución que todos los días se le atraganta a Ud. y a su camaleónica jauría.
Aun Ud. miccionaba sus calzones cuando ya un cubano de pura cepa, un hombre solar, sin reparar en que tenía que enfrentar a 20 000 soldados del tiránico régimen, contó 7 fusiles y dijo: “Ahora sí ganamos la guerra” ¡Y se ganó! ¡Así son los cubanos!
Todavía Ud. era un imberbe, señor presiente, y ya los cubanos se batían victoriosamente en las arenas de Playa Girón, contra un ejército mercenario, que precisamente el régimen de su país aupó, pertrechó, preparó y protegió.
Ese pueblo que su gobierno, sus asesores y Ud. mismo cree de segunda mano, no titubeó ni un instante ante el peligro de desaparecer de la faz de la tierra durante la “Crisis de octubre de 1962” y a sus cohetes nucleares le respondió con cohetes morales que todavía resplandecen en el firmamento.
Cuando Estados Unidos invadía territorios (como de costumbre) en todos los rincones del mundo en nombre de la democracia, Cuba y los cubanos defendían la libertad y la justicia en los países oprimidos de Asia, África y América, y aportaban sus mejores hijos para tan noble causa.
Fueron cubanos los que lucharon en el Congo, Angola, Etiopía y otros países en defensa de los más sublimes valores humanos; y como muestra de su hidalguía, no retrocedieron ante ningún enemigo.
Mientras los norteamericanos infectaban el mundo de bases militares y provocaban guerras para ocupar territorios y recursos, y complacer al Complejo Militar Industrial, Cuba compartía lo poco que tenía con los más necesitados del planeta.
Por si usted no lo conoce, señor empresario-presidente, le recordaremos que cubanos son los que enfrentaron decididamente a la balbuceante OEA, los mismos que mandaron un hombre al espacio sideral, los que pisoteando todos los preceptos de la guerra moderna, derribaron un avión con un cañón y pararon contra todos los pronósticos la voracidad de Sudáfrica, que para esa fecha figuraba entre las principales fuerzas militares del mundo y era, además, potencia nuclear.
Ante el desmerengamiento del sistema socialista mundial, mientras la gusanera anticubana, con total apoyo norteamericano, acopiaba colosales cantidades y variedades de bebidas para festejar el derrumbe de Cuba, los cubanos elevamos nuestra estatura histórica y sustituimos el batido y el helado por cocimiento, el petróleo por leña, las guaguas por bicicletas, la carne por picadillo de cáscara de plátano, las pizzas por frituras de yuca, el Habana Club por calambuco o chispa de tren. ¡Pero resistimos!
Usted y los que piensan como Ud., señor presidente, esperaban que el pueblo cubano muriera de tristeza y sufrimiento; sin embargo, renació nuestro choteo e hicimos infinidad de chistes de nuestras carencias y penalidades. Adelgazamos notablemente, convertimos al plátano burro en ilustre señor, carecimos de medicinas y otros insumos, tuvimos alumbrones en vez de apagones, sacamos del baúl de los recuerdos la tracción animal, incorporamos a la jungla de asfalto una nueva especie: el camello, e hicimos varias veces sopa con la sustancia del hueso que pasaba de una casa a otra. ¡Pero no nos rendimos! De esa estirpe están hechos todos los cubanos.
La desmemoria es típica en las administraciones norteamericanas y el hecho de que usted sea el cuadragésimo quinto presidente, no lo inmunizó contra ello porque a esta altura, y después de tantos ejemplos valerosos de este pueblo, es una burrada querer aplicar el título III de la ley Helms-Burton, mucho más cuando desde hace tiempo se demostró que el bloqueo afecta también a los hombres de negocios en Estados Unidos, así como a la sociedad norteamericana en general.
Con toda razón Fidel nos alertó que no hay nada que haga más daño que el ignorante que ignora que es un ignorante y parece ser que sus asesores no le han explicado bien, que son 27 las veces que Cuba ha presentado la resolución contra el bloqueo en la ONU y la victoria del verde caimán del Caribe ha sido apabullante, pues  solo Israel y alguna que otra islita del Pacifico, temerosa de la agresividad norteña o necesitada de un auxilio de unos cuantos millones, han votado favorable a Estados Unidos. ¿Son 190 los países equivocados en el mundo o es el suyo?
Una máxima popular indica que cuando usted tiene problemas con todo el mundo, el del problema es usted. Por tanto, saque sus propias conclusiones.
Señor Trump, o usted tiene la desdicha de no saber nada de historia, o su pensamiento está anclado en un pasado estéril y necesita que se le reafirme que la pequeña Sagunto fue sitiada durante 8 meses (219 a.n.e.) y solo entonces fue tomada por asalto y su población pasada a cuchillo; Numancia resistió el sitio (153 a.n.e.) durante 13 meses de hambruna al cabo de los cuales la mayor parte de la población se suicidó para no someterse. Igual destino tuvo Constantinopla en 1453 cuando 100 000 soldados turcos sitiaron a una ciudad defendida solo por 10 000; Stalingrado (1942-1943) resistió más de 5 meses y obtuvo la victoria y Cuba lleva bloqueada más de 50 años y no ha inclinado su frente ni la inclinará. ¿No le parece sorprendente? Beba  de esas experiencias porque mucho las necesita.
Señor empresario-presidente, en vistas de que usted no conoce bien a los cubanos, permítame recordarle que la nave de la libertad que sigue su rumbo erguida y triunfante en las aguas del Caribe se llama Cuba, y no va a naufragar por muy potente que sea el Tsunami que desde “el norte revuelto y brutal” se intenta provocar, porque sencillamente los cubanos son hombres y mujeres de carne y hueso, pero con un corazón y una moral de acero.
Aunque Ud. no lo conozca bien, el pueblo cubano está preparado para distinguir fácilmente entre un presidente inteligente y un inepto cavernícola.

martes, 9 de octubre de 2018

CHE EN LA ENCRUCIJADA DEL 9 y el 8

Por William Luna Castro

Cuando Mario Terán lo mató, alrededor de la una de la tarde del 9 de octubre del 67, ya se había dado públicamente la noticia de que el Che había muerto en combate del día anterior.
“No no le tire de aquí para arriba, tírele para abajo porque se supone que muere de heridas en combate”, le indicó Félix Rodríguez, el cubano que pertenecía a la CIA y tenía la misión de encontrar al guerrillero, a Mario Terán, quien ejecutó la orden; cuando ya todos los que estaban en La Higuera sabían que la muerte de Che estaba siendo anunciada ya por todos los medios.

En los días subsiguientes al asesinato, circulaban miles de noticias de todos los medios de prensa inimaginables de todo el mundo, cada una tratando de levantar la polvareda más grande con sus titulares, muchos de ellos hasta inventados por los militares de Bolivia o la propia CIA para cumplir con diferentes propósitos, sobre todo ocultar la verdad.
 Quien deseaba encontrar en ese maremágnum de letras algún atisbo de credibilidad, debió apelar a estudios comparativos de realidades o a esperar a que fuentes fidedignas trajeran las informaciones más ciertas.
En Cuba se desataron las pasiones, y aunque era una época donde las informaciones se difundían sobre todo, por los medios oficiales, no convenía al gobierno esperar por la seguridad absoluta, por lo que, aun no teniendo todos los datos, se dio a conocer oficialmente la noticia de la muerte del Che, que ya comenzaba a circular informalmente entre el pueblo.
Sabiendo, por demás, que la muerte física de uno de los más populares e importantes líderes de la revolución cubana, dentro y fuera de la isla, iba a ser tomada como bandera para detener la insurgencia revolucionaria, por Estados Unidos y la reacción, e incluso muchos Partidos Comunistas u organizaciones de izquierda; se decidió comenzar una contraofensiva política que sobrevivió mucho tiempo.
Es por ello que el 15 de octubre, seis días después de los acontecimientos, comparece Fidel ante las cámaras de los medios televisivos cubanos e internacionales con sede en Cuba, para anunciar la muerte del Che, levantar el ánimo de los seguidores de éste y trazar una estrategia para contrarrestar esta derrota militar y convertirla en un triunfo político en el más breve plazo.
 No por gusto, sin tenerse todos los detalles y sin tampoco sin considerar oportuno esperar para averiguarlo, se decide por el Consejo de Ministro, por supuesto que por indicaciones de Fidel, instituir el día 8 de octubre como “Día del Guerrillero heroico” y por el Comité Central del Partido Comunista crear una comisión para proponer la estrategia que debería seguirse para divulgar la vida y obra del Che y perpetuar su influencia.
Después, en el transcurso de los días y meses, cuando se fueron conociendo los detalles de lo que realmente sucedió entre los días 8 y 9 de octubre de 1967 y que se tuvo la seguridad absoluta que fue en este último día cuando mataron al guerrillero, ya todo estaba decidido: la conmemoración se haría el día ocho, más aun después que se creó la jornada Camilo-Che del 8 al 28, con rima y unidad temática.
El único error de todo esto fue que tanto en los libros de textos -no solo de Historia de Cuba en todos sus niveles, sino de otras asignaturas-, como en distintas bibliografías especializadas sobre el tema, siguió escribiéndose como fecha del homicidio la del día 8 de octubre; sin que existiera voluntad para separar la verdad histórica del compromiso moral e histórico de la conmemoración de ese hecho trascendental.

jueves, 8 de febrero de 2018



Excelente análisis realizado por un colega que creo oportuno debería ser estudiado por muchos de nuestros jóvenes a propósito de la desaparición física del señor de la vanguardia, Camilo Cienfuegos.

William Luna Castro, 26 de octubre de 2017, 6:17 pm
Profesor de historia y ética e ideario martiano en la Universidad José Martí de Sancti Spíritus (Uniss), Cuba y presidente de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (Unhic) y de la Cátedra Honorífica Ché y Camilo en la propia Uniss
Palabras claves: Williamluncast/William Luncast/William Luna Castro/Guillermo Luna Castro/Paripé/Unión de historiadores de Cuba –Unhic-/Universidad José Martí de Sancti Spíritus –Uniss-http://williamluncas.blogspot.es/, https://williamluncast.wordpress.com/
  
¿Fue asesinado Camilo Cienfuegos?

Probablemente la desaparición de Camilo Cienfuegos después de las seis de la tarde del día 28 de octubre de 1959, se haya convertido en el hecho más polémico de la historia de Cuba en los últimos 57 años, por dos razones: es uno de los acontecimientos más conocidos por millones de cubanos y hoy mismo, después de once lustros, es el suceso inicial de la revolución más tratado informalmente por las nuevas generaciones.
El hecho de que haya una tradición anual de homenajear a uno de los más populares héroes cubanos, junto a las controvertidas afirmaciones de algunas personas anticomunistas y opuestas raigalmente al proceso revolucionario cubano, que aunque ya desaparecidas casi todas, encontraron en la escritura de sus memorias y particularmente en los documentales y apariciones televisivas una manera “oportuna” de hacer llegar el mensaje contracorriente de ellos a los más jóvenes cubanos; han sido asideros para desatar polémicas diversas sobre lo sucedido aquel día.
Trastocar la historia oficial y única muchas veces conocida por los cubanos de dentro de la isla, que como toda de esa raigambre, debe ser estudiada y puesta en la picota pública críticamente con todos los elementos argumentales necesarios para poder llegar a la verdad más equilibrada y posible desde los discursos diletantes, es obra que debería tener estas condiciones: hurgar en las fuentes originales, en la lógica multifacética, en el principio de la honestidad autoral y en la necesidad de descubrir la verdad sin importar las consecuencias. Ese es el modo en que debe investigarse, desde mi punto de vista.
Pero nunca es fácil lograr lo anterior y menos en cualquier caso donde la polémica es evidencia de posiciones políticas totalmente contrarias y de la necesidad de buscar, a cada lado, paradigmas para la lucha por el poder político.
Sobre la muerte de Camilo y particularmente sobre la probabilidad de que haya sido asesinado, se han escrito toda clase de hipótesis, pero como de lo que se trata aquí es de hacer un mínimo requerimiento indagatorio para sustentar mí hipótesis, no de asumir a priori una consabida posición –sea cual sea-, me voy a decantar por tres métodos populares de la investigación histórica y muy sencillos por demás: la heurística, para cuya realización en este caso -como casi nunca se hace en Cuba-, nos hemos decidido por el contrapunteo honesto con  los propios criterios de las personas que sustentan ávidamente la tesis del asesinato; la crítica, para discernir la verdad desde los mismos postulados anteriores y la síntesis, para sustentar la hipótesis.
Las personas acostumbradas a asumir las verdades de otras y luego estigmatizarlas con absolutos incuestionables, no estarán de acuerdo conmigo, pero eso importa poco, porque de lo que se trata es de no partir de los caminos más conocidos dentro de Cuba y sí de los más divulgados fuera de la isla, de modo que se pueda descubrir cualquier verdad no desde lo generalmente aceptado como válido aquí y sí desde los preceptos e ideas de quienes sustentan hipótesis totalmente contrarias, logrando con ello eliminar la baza de la polémica, al mismo tiempo que si cualquier historiador no es capaz de llegar a conclusiones válidas desde las antípodas de las posiciones consabidas, entonces la verdad de la que se apropia es solo una falacia que algún día va a explotar.
Este riesgo lo asumo en tiempo real, pues iré desentrañando mí “verdad”, desde la lectura literal, párrafo por párrafo, de una transcripción del documental “¿Asesinaron a Camilo?” que tanto se conoce en determinados sectores sociales dentro de Cuba, -que son los que me interesan ahora, porque los consumidores de afuera generalmente asumen la tesis del asesinato, porque sí- y, en consecuencia, realizaré análisis puntuales al término de cada declaración hecha en ese material audiovisual, de modo que, al final, se tengan argumentos para que la tesis del asesinato de Camilo por los más altos dirigentes de la revolución, -que sustenta el documental-, se mantenga o simplemente se caiga por ser absolutamente indefendible.
Comencemos transcribiendo la nota oficial trasmitida en la televisión cubana el 29 de octubre de 1959, -que igual inicia el documental- que decía así: “Se hace saber por este medio a la opinión pública que en el día de ayer, 28 de octubre, a las 6:01 pm salió del aeropuerto de Camagüey el avión bimotor de las FAR marca Cessna 310 No. 53 de cinco plazas, con rumbo a La Habana, conduciendo al Jefe del Estado Mayor del Ejército Rebelde Comandante Camilo Cienfuegos quien iba acompañado por el piloto de dicho avión, primer Teniente Luciano Fariñas Rodríguez y el soldado rebelde Félix Rodríguez, los que desgraciadamente no han llegado a su destino”.
Ahora sí vamos al estudio de las hipótesis de quienes sustentan que los líderes de la revolución asesinaron a Camilo, utilizando el procedimiento de ir transcribiendo literal y cronológicamente lo expresado a lo largo del citado documental por las personas entrevistadas o por el propio narrador en off, –entre comilla y en cursiva siempre- e inmediatamente después de cada declaración, haré acotaciones sobre lo que pienso de la veracidad, credibilidad y cientificidad de lo expresado, así que paralelamente pueden irse manifestando dos formas de pensar, que se identificarán o separarán en la medida que avance el documental.
Reiteramos que todas las entrevistas fueron realizadas a personas que lucharon de alguna manera y dentro de diferentes organizaciones político-militares contra la dictadura de Batista y que posteriormente manifestaron sus abiertas posiciones anticomunistas y, por ende, contra la revolución; por lo que observaremos expresiones que quizás sean sensibles para algunas personas. Veamos entonces:
“Un día estábamos pasando nosotros y Camilo estaba junto a Orestes y Larita bastante acalorado y le pregunté qué le pasaba y él me dijo: los comunistas me tienen la tropa esta revuelta, por eso boté de aquí al chino Figueredo” (Eduardo García, capitán del ER). A priori esto parece intrascendente, pero ya me llaman la atención dos aspectos: ese hecho pudo ser absolutamente verdadero, pero es una narración, muy, pero muy oportuna que se perfila desde un inicio: la posición rabiosamente anticomunista de Camilo que, como siempre han avalado otras personas anticomunistas, todas solo a partir de su narración oral. Y decía que ello parte de un hecho real: Camilo no era comunista, ni marxista; sino un justiciero, un tipo de cualquier esquina de La Habana que se fue convirtiendo en el mejor guerrillero de todos y, de paso, en un excelente líder, y que fue aprendiendo a crecer con las circunstancias.
Según muchos de los que lo conocieron su postura antes de llegar al poder era anticomunista. (narrador). Desde un inicio el bombardeo en esa dirección es evidente: se parte de una verdad de perogrullo, creo para sustentar una final, porque esta es precisamente una vieja técnica para fundamentar hipótesis. Veamos a continuación.
Seis días más tarde llega a La Habana Fidel Castro al frente de la Caravana de la Libertad, y a partir de ese momento Camilo se convierte virtualmente en el segundo hombre de la revolución, lo que genera los primeros conflictos en la sucesión de mandos. (Narrador). Verdad entrecortada. Cierto es que de la noche a la mañana, en el brazo armado de la revolución, Fidel le otorga a Camilo una posición de poder, pues después de convertirlo en el jefe militar de La Habana, casi inmediatamente y hasta el mismo mes de octubre es quien está realmente al frente del ejército rebelde, fuerza militar principal, -aunque formalmente hay varias instancias de dirección que coexisten, - pero, al mismo tiempo, en el reordenamiento sobre qué papel debería jugar cada cual, habían, sin dudas, varias figuras que formaban la vanguardia político-militar de la revolución, entre los que estaban aparte de él, Raúl –prácticamente se convirtió desde el principio, oficialmente, en el segundo hombre del aparato político-militar-, el Che y otros, así que ponerlo a la precipitada en el segundo puesto de la revolución es un contrasentido que solo puede tener el objetivo de justificar celos y envidias que sirvieran de causa a una respuesta violenta.
Era evidente que un hombre de la popularidad de Camilo que era tenido en Cuba como el Cristo rumbero, el de los humildes que tenía este pensamiento no marxista, no iba a aceptar una revolución comunista. (Carlos Franqui, periodista y escritor, ex directos de Radio Rebelde y Revolución). Franqui, a pesar de sus críticos, es un periodista y hasta escritor; por eso tales expresiones, pero aquí hay un fallo: el Cristo siempre fue el de los humildes, y nunca fue marxista. Pero lo que nos interesa: para que Camilo no aceptara una revolución comunista –que, dicho sea de paso, hubiera sido también posible-, habría tenido que haber un convencimiento ideológico en él totalmente contrario, o sea, ser él un anticomunista convencido, porque de otra manera también cabía la posibilidad de aceptar un camino, inicialmente, por ejemplo, para seguir a Fidel.
En ciudad Libertad, a donde fui, estaba yo esperando a Camilo para una entrevista y en la habitación de al lado estaban reunidos Camilo, Raúl y Che, que por supuesto no sabían que yo estaba afuera, y ellos estaban discutiendo el problema sobre qué hacer con los soldados del ejército constitucional, entonces Camilo planteaba darle trabajo en obras públicas, y Raúl se opuso a lo que contestó Camilo, bueno pero si no le damos trabajo van a estar en la calle conspirando, a lo que dijo Raúl textualmente, eso es lo que queremos, que conspiren para fusilarlos, a lo que el Che Guevara contestó “yo estoy de acuerdo con esto”, entonces Camilo decía pero cómo vamos a hacer eso, son miles y de pronto dice Camilo: esto vamos a hablarlo con Fidel. Cuando salió y lo vio a él, le preguntó si había oído la discusión, a lo que mintió para cubrirse, entonces Camilo le comentó, “no, porque estoy teniendo problemas serios con Raúl y con el Che”. En esa discusión se veía que Raúl y Che no obedecían a Camilo, que tenía un cargo más importante que el de ellos, y no aceptaban ese hecho. (Agustín Alles, ex reportero de la revista Bohemia que fue corresponsal de guerra y cubrió la Batalla de Yaguajay). Sé que hubo discusiones entre esos líderes, no podía ser de otro modo, y muchas veces imagino que trataron de imponer sus puntos de vista a los demás, porque en esa etapa y todavía en los años posteriores, las discusiones fuertes entre los actores del proceso eran típicas; pero aquí hay premisas que ya se van dilucidando: Raúl y Che en posiciones extremas desde los días iniciales y Camilo absorto en el lado contrario. Recuérdese que presumiblemente –porque no se aporta una fecha determinada- se está en el momento en que hay fuertes críticos a los ajusticiamientos públicos, y es cuando, “maquiavélicamente”, Raúl y Che quieren incitar a miles de personas a convertirse en un problema real dentro de las ciudades para tener el mejor pretexto para saciar su morbo de sangre. En modo alguno eso tiene ni pies ni cabeza, así que no trago. Pero menos entiendo que Camilo sea tan tonto como para no darse cuenta de que el tipo está al lado de la habitación donde él se hallaba y acepte que no escuchó nada y por demás, declararle a un periodista estrella de Bohemia, acostumbrado a dar los palos periodísticos y que no era precisamente revolucionario, que tenía problemas con Raúl y Che, en momentos en que publicar las cosas no costaba absolutamente nada. Plantear, asimismo, que los dos no obedecían a Camilo es una cuña para permitir desarrollar la idea posteriormente, porque, en ese período la realidad estaba muy por encima de la formalidad, y los tres tenían más o menos el mismo empuje ante Fidel y la dirección de la revolución.   
Camilo no aprobaba la conducta asumida por el Che en la Cabaña ni la de Raúl en Oriente, pues estaba en contra de los fusilamientos masivos practicados por ambos. (narrador). Eso es probablemente verdad, muchos no aprobaban esos fusilamientos masivos y públicos, y el propio Fidel aceptó muchos años después que el impacto de la trasmisión de esos ajusticiamientos no favorecía a la revolución, y por lo menos su publicidad se eliminó, pero muchos, con posterioridad, manifestaron desacuerdo en este sentido; sin yo saber la posición real de Camilo al respecto, aunque como principio puedo asumir que “aguantaba la pata” de algún modo, porque todo formaba parte de una concepción de los líderes del movimiento revolucionario, donde si no hacías, dejabas hacer por el bien mayor.
“Cuando Camilo regresa de Estados Unidos, yo le oigo decir que hay que parar los fusilamientos de Che y Raúl, y que Fidel estaba indeciso, que cuando estuvo en EEUU también sintió que había una oposición grande a los fusilamientos, pero que Raúl y Che se oponían, querían que continuaran los fusilamientos, como así ocurrió (Agustín Alles). Otra afirmación más. Todo se compone de eso, le escucho, le oigo, ninguna prueba, pero aquí de lo que se trata es de seguir contraponiendo dos filosofías revolucionarias: la de Raúl y Che que efectivamente por sus cargos estuvieron al frente muchas veces de ese proceso de ajusticiamiento o por lo menos en lugares claves, y Camilo que supuestamente se oponía, pero era él el que estaba al lado de Fidel cuando éste explicaba en enero del 59 a todo el mundo las razones que tenía Cuba para los fusilamientos y no es casualidad, si no vean las imágenes. Probablemente Camilo estuvo en el grupo que se opuso tácticamente al juicio público, pero eso en modo alguno lo ponía en una posición contraria a Fidel.
Fidel mandó la columna 2 a Santo Domingo por el mes de mayo o junio del 59, y allí perecieron todos y Camilo se quedó sin columna, aunque era el jefe del ejército. Eso en un primer detalle importante que debilita la posición militar de Camilo. Lo otro es que Fidel disuelve el Ministerio de Defensa que tenía tres cuerpos, entre ellos el ejército mandado por Camilo, y nombra a Raúl Castro como jefe de las fuerzas armadas, quien en su primer acto, con su concepción militarista fue mandar a pelar a todos los barbudos y peludos, entre ellos la escolta completa de Camilo Cienfuegos a los cuales licenció y envió a sus lugares de origen (Carlos Franqui, periodista y escritor, ex directos de Radio Rebelde y Revolución). Esto es un poco ridículo –de allí que la posición esta se vaya debilitando-: morbosamente mandan a R. Dominicana un contingente para que los liquiden allá y dejar sin fuerza a Camilo, pero si a él ya lo seguían miles de combatientes y oficialmente era jefe de un ejército, y es lo más normal que dejes de dirigir a unas decenas de hombres cuando vas a dirigir a miles y lo otro sí es verdad que se hizo, pues hasta Che protestó por la peladera que se impuso en el ejército cubano, pero eso nada tiene que ver con asesinar a Camilo, pero sí crea otra baza para la animadversión contra Raúl. Lo del nombramiento de Raúl sí es un hecho contundente –y esta es una carta fundamental para los contras- y trasluce un hecho jamás estudiado, por lo menos públicamente o que yo sepa, por la historiografía cubana, lo relativo a que Raúl asumió como figura central de las fuerzas armadas, “de pronto”, ahora oficialmente por encima de Camilo, sin que haya certeza sobre lo que pasaría con éste; porque para mí está claro que los dos, por su importancia, no podrían estar en el mismo sitio. Pero este punto sí causa roncha y es base para la mayor especulación, aunque siempre me remito al discurso de Camilo el 26 de octubre: si él hubiera estado dolido o se sintiera marginado, no hubiera dado ese discurso diez días después de haber sido nombrado Raúl, ni tan siquiera por la revolución. Él sabía perfectamente qué papel jugaría en la revolución, no tengo dudas.
Camilo me decía yo soy Fidelista. Estoy en contra del juego de los comunistas, pero soy fidelista. Estaba muy preocupado por eso y en múltiples oportunidades me habló para que viéramos a Fidel y habláramos de ese asunto. En muchas ocasiones nos vimos en diferentes lugares y me decía oye tenemos que movernos porque los comunistas se están adueñando del proceso este y Fidel no acaba de decidirse y yo le decía, bueno, cuando tú quieras hablamos con Fidel de eso, y en otra oportunidad me dijo: pero habla tú, yo te acompaño, porque tú sabes que Fidel a mí en público me elogia, pero en privado me tira a mierda (Huber Matos, Cmte. ER, Jefe Militar de Camagüey). Pura especulación. Se vuelve a lo mismo: me dijo, le escuché, sin que nunca nadie oyera nada; pero el final de la afirmación no me lo creo, por infantil: por mucha lealtad que le tuviera Camilo a Fidel, no creo que jamás hubiera permitido que lo trataran como un trapo, aunque sea en privado, porque eso significa que todos sus compañeros y eran muchos los que conformaban este círculo “privado” lo tuvieran realmente como un tipo que era una marioneta. Tampoco creo que Fidel tratara así a Camilo, no porque lo encumbra y adorne, sino porque sabía tratar a la gente, era un experto en eso, y conocía perfectamente que humillar nunca trae buenos resultados, menos con hombres que han demostrado tener llenos los blasones de hombría. Esa es una mentirona inventada y si no, que me demuestren lo contrario con evidencias. Y me callo.
“Camilo si bien en los primeros momentos era un ferviente seguidor de las ideas de Fidel, poco después comenzó a discrepar con los métodos de gobierno que conducían a la dictadura. Sin embargo, el hombre sencillo y humilde cambió un tanto su carácter. Según relatara en su libro “Cuba 1959, la galera de la muerte, el sacerdote Javier Arzuaga, capellán de los fusilados en la fortaleza de La Cabaña, el propio Camilo presidió en el campamento de Columbia un juicio contra Pedro Morejón quien fue sentenciado a muerte en un proceso cuyas deliberaciones duró 10 minutos. (narrador)”. Sí, en ese momento un acto como ese, con sus múltiples variaciones, fue posible y estoy seguro que de haber sucedido debió afectar a Camilo, un símbolo de la vida que no admitiría hacer tales cosas con placer por muy necesarias que fueran, pero eso no sería, en ningún caso, condición imprescindiblemente para que él fraguara un golpe contrarrevolucionario. De hecho, aquí se unen anárquicamente dos hechos: la supuesta discrepancia de Camilo con Fidel y el acto donde el primero preside actos inhumanos y crueles, que él rechaza, lo que solo tiene una lógica bien construida: demostrar que desde los primeros días de enero del 59 ya Camilo estaba acumulando frustraciones que ameritaran revelarse contra la revolución en algún momento, y que, antes de que ello ocurriera, los otros lo mataron. 
“Camilo cambió, después de nombrado Jefe del Ejército y se creía mejor que los demás. Asegura, sin embargo, que tenía diferencia con Che y Raúl y cuando Fidel no estaba él se mostraba crítico con Fidel”. (Lázaro Asencio, Fundador del Segundo Frente Nacional del Escambray). Claro que cambió, ¿quién no lo ha hecho?, pero estoy segurísimo que este hombre no tuvo jamás intimidad con Camilo, por lo que no estaba en posición de asegurar que había cambiado. Es absurdo. Por demás, cualquier persona que está en posición de decir que otra “se creía mejor que los demás”, -lo que denota envidia o crítica mordaz-normalmente no es privilegiada con las confidencias de pensamientos íntimos y transgresores.
“Yo le dije, después de ese mitin, Camilo tú eres tan popular como Fidel, a lo que él me contestó: ese es un problema grande que yo tengo (Agustín Alles)”: Es la misma especulación: la conversación es posible que se haya dado, la respuesta es la típica que solo se le da a un amigo bien íntimo ¿lo era Alles de Camilo?
“Camilo era una sombra para Fidel. Hay un discurso de Fidel donde Camilo llega a mediación del discurso y cuando se asoma por el balcón aquello se fue abajo ¡camilo, camilo, camilo!!!!y le ahogó el discurso a Fidel, el que se tuvo que virar y le dijo aquello de “Voy bien Camilo” (Ivan Ayala, Capitán ER)”. Esa es una verdad a medias. En medio del documental parece que se está refiriendo a un hecho acontecido en un período avanzado del año 59, y no fue así, si no al momento de la entrada de Fidel a La Habana el día 8 de enero, cuando todavía las probables pujas por celos entre todos los dirigentes de la revolución no se podían haber expresado de ningún modo, pero ya aquí aparece esa anécdota subrepticiamente, metida a la fuerza en período, como el que no quiere las cosas, ¿para seguir sembrando qué? Pero falta un detalle: ese discurso Fidel lo hace en el campamento de Columbia, en una tribuna improvisada, nunca desde un balcón, amén de que Camilo siempre lo acompañó, no apareciendo de pronto en medio del discurso. Pero si hubiera pasado nada tendría de particular: Camilo fue el hombre que representó a la revolución en los primeros días, precisamente en Columbia, así que, de haber aparecido de pronto, lo que nunca sucedió, las exclamaciones serían muy naturales. 
“Unos días antes de darse el caso de allá de Camagüey fuimos a La Habana y almorzamos Camilo, Velarmino Castillo Anibal, Antonio Enrique Luzón y yo. Huber le leyó la carta y él le hizo comentario sobre todo ese problema, la lectura de la carta era para demostrar que la penetración de los comunistas se estaba realizando en todos los niveles y como ninguno de los que estábamos allí, incluyendo a Camilo habíamos luchado por eso, no hubo una expresión de disgusto, todo se tomó como una cosa rutinaria de la revolución (Carlos Castilla, capitán del Ejército Rebelde)”. Nadie más ha hablado de esto. Claro, si se trataba de este tema, es de suponer que nadie haya dicho nada; pero es que la carta nunca fue el problema real, aunque se quiera ver así. Lo que hay que demostrar es si hubo conspiración o no, porque la carta es solo una opinión, que pudo ser intrascendente si solo hubiera sido una preocupación. Pero aun si ese encuentro hubiera sido real, lo que no se demuestra tampoco, eso es intrascendente para el asesinato de Camilo. 
“Huber Matos le envía a Fidel una carta de renuncia, en la cual denuncia la influencia comunista en el gobierno. Castro de inmediato monta una campaña difamatoria contra Matos, alude una supuesta sublevación militar, y el 21 de octubre de 1959, envía a Camilo con un grupo de hombres a arrestarlo y tomar el regimiento militar de Camagüey (narrador)”. Ya dicho: ¿hubo o no conspiración interna? Claro que la hubo, aunque se discuta sobre el tratamiento dado, pero parece cosa clara de que hubo más cosas que una simple carta y una maquiavélica venganza por ella.
“Camilo va como con 20 hombres, armado con fusiles automáticos, bazucas, etc., todo un despliegue, cuando llegó al aeropuerto se encontró allí con el jefe de mi escolta, teniente José Martí Ballester, quien le dice que Huber le mandó a ponerme bajo las órdenes suyas, así que si Ud. va a entrar al regimiento, yo tengo que ir alante de Ud. por cuestión de seguridad. Camilo fue solo hasta la puerta de mi casa, donde yo estaba, y a la gente de él la dejó fuera. Entró y me dijo “vengo abochornado, yo nunca hubiera querido cumplir una misión de esta naturaleza. Tenía la cara ocre, abochornado. Tú sabes que nosotros nos respetamos, nos estimamos, nos queremos y sé quién eres tú, y ahora me han mandado a arrestarte, que me entregues el mando, no sé no entiendo esto, pero por encima de todo vengo asqueado, pero tengo que cumplirla y entonces yo le digo: “sabes que te mandaron aquí para que mi gente te matara, entonces si yo no tomo las precauciones para cuando tú entraras aquí te balean, a ti o a quien hubiera entrado. La tropa está exaltada porque se han pasado como tres horas diciéndole traidores, bribones, hijos de perra, canallas, no tengo la menor duda que ellos sabían que yo iba a renunciar, así que estaban preparando el escenario para cuando yo renunciara arrancarme la cabeza a mí y de paso matar a Camilo y echarme a mí la culpa”. (Huber Matos). Sabe Huber que no había testigos, así que puede decir cualquier cosa, pero si es así, ¿por qué un oficial trató de matar a Camilo allí mismo cuando los dos salieron del cuarto? Lo que no me trago de ningún modo es el bochorno de Camilo, que contrasta absolutamente con la imagen erguida de él cuando llegó al aeropuerto y al cuartel. Habla de un plan truculento. Yo pienso que este es el quid de la cuestión: el cuento es diametralmente opuesto en dependencia de qué posición defienda cada cual, pero lo que sigue, el discurso de Camilo es lo que puede oponerse a la idea del bochorno. Para que se diera la captura y asesinato al mismo tiempo de los dos, tal y como se planificó supuestamente, tuvo que desarrollarse un combate, que era probable, y por eso mandan a Camilo y no a Ramiro, por ejemplo; pero había que matar a Camilo y después a Uber para que no hablara y eso no era algo en lo que alguien pudiera planificar fríamente, sin que algo no pudiera salirle mal. ¿Cuántas variables tendrían que darse para que se pudiera obtener ese resultado? Demasiadas para convertir lo fantasioso en cierto.
“No existía tal sublevación. Huber se entrega y pone a sus hombres bajo las órdenes de Camilo, rompiendo de esa forma lo que muchos críticos consideran que fue un plan orquestado por Fidel para deshacerse de los dos comandantes rebeldes. Una vez subsanado el incidente, Camilo ofrece una conferencia de prensa en Camagüey. En la conferencia Camilo dice que Camagüey estaba revolucionado, que Huber se había alzado contra el gobierno y que había una situación difícil allí y por ese motivo es que él va a Camagüey a detener a Matos, pero que decidió enviarlo con una escolta, al ver que no era así como le habían dicho y entonces fue para Santiago de Cuba que tenía otros problemas allí”. (Cebrián de Quesada, periodista que moderó la última conferencia de prensa de Camilo). Yo no he visto o escuchado esa conferencia, que es verdad que se dio, así que no puedo decir si se dijo esto o lo otro; pero sí estoy seguro que la forma en que habló no fue esta, quitándole absolutamente toda la importancia que llevaba el caso de manera pública. Lo importante aquí es que se sigue sin demostrar lo de la conspiración, además de que la lógica indica que la orden habría sido arreglar el problema completo en Camagüey, porque habiendo una situación gravísima, en cualquier sentido que usted quiera verlo, hubiera sido irracional no reorganizar la dirección político-militar de la provincia.
“Camilo vuelve a la semana a Camagüey para investigar qué había pasado realmente allí y la última persona con que se entrevista fue con Carlos Álvarez, famoso guerrillero, quien fue el que llevó la carta de Huber a Fidel y que era jefe del aeropuerto de Camagüey y le explicaron realmente lo que había pasado” (Carlos Franki). Eso ya es mentira. No tenía tiempo para regresar en una semana, sino que se quedó allí, aunque pudo ir también a Oriente, pero se quedó allí reorganizando los mandos y estabilizando la situación. Dicho así parece que se fue, y regresó a los siete días y eso forma una condicional muy oportuna. Él sí regreso, para ultimar detalles de la reorganización del territorio, pero no se puede demostrar lo contrario. Por otro lado, si Camilo sabía todo lo de la carta, y de hecho, como se afirmó anteriormente, también pujaba por tratar el tema del anticomunismo, ¿qué iba a averiguar que ya no supiera?
“Antes que Camilo desaparezca yo recibo dos recados de él y el recado es que Huber esto no puede haber juicio, tenemos que resolver el caso tuyo sin juicio, yo me aseguraré que tú escapes, pero culpándome a mí de estar en un atolladero, en un problema muy serio, y el atolladero se lo había buscado Camilo el mismo día de mi arresto porque discutió con Fidel Castro, por teléfono en presencia mía y el 27 por la mañana yo recibo un segundo recado de Camilo, desesperado, diciéndome no puede haber juicio, yo me encargo de que tú te escapes, pero no puede haber juicio. Calculo que los dos Castros le estaban diciendo tú tienes que acusar a Huber, inventar cualquier cosa, pero Camilo sabía que no podía hacerlo, una porque él me conoce y sabe que si me acusa yo le iba a decir coño pero es que te has acobardado, porque más de diez veces me has dicho que había que evitar que la revolución se vaya para el comunismo y que había que hacer y lo otro, el caso es que insistía como un pobre trastornado, no puede haber juicio”.   (Huber) Esto tiene una enorme dosis de teatro. Si Camilo quería que Huber se escapara, lo hubiera logrado relativamente fácil. Le pudo mandar dos notas con gente de entera confianza, y siendo Camilo ¿no podía sacarlo de la prisión? Si estaba realmente trastornado por lo que Huber dijera, hubiera planificado su propia salida y traición y el golpe a la revolución en ese momento hubiera sido tremendo.
“Cuando se da la noticia de Huber Matos (…) le pregunto a Camilo y él me dice “el problema de HM es que Raúl Castro dice que hay que fusilarlo, porque HM ha planteado el problema del anticomunista en el ejército y aquí el que es anticomunista es contrarrevolucionario y el que es CR Paredón, la misma tesis del periódico Revolución”. (periodista de Bohemia). El hombre sigue haciendo confesiones sobre su “amigo íntimo” Camilo, y siempre tienen que ver con Raúl y el anticomunismo de Camilo, causas probables más importantes del asesinato.
Las 48 horas finales de Camilo son cruciales: primero porque ha tenido el problema con Raúl acerca de de los mandos. Fidel ha puesto a Raúl en el puesto de Tabernilla como Jefe del Estado Mayor Conjunto y ha eliminado del grupo camilista a los principales mandos, qué hace Camilo, trata de venir para La Habana para saber por qué le han hecho eso, así que queda la duda si Raúl lo ha matado, si Fidel tiene el pensamiento que Raúl lo haya hecho, o que Camilo haya desertado. No, eso es ya irreal: la creación del Minfar fue el 16 de octubre y ya para entonces Camilo sabía perfectamente cuáles eran los movimientos de Fidel en la dirección de la revolución y hay que ser muy tonto para creerse que él no sabía que Raúl iba a dirigir ese ministerio, así que no es lógico que fuera para La Habana para saber nada de esto, sino por otros trabajos. Es irracional pensar que Camilo estaba ajeno, posterior al día 16, de lo que estaba ocurriendo, lo que yo podría creer un tanto, sin embargo, si él no hubiera hablado como lo hizo el 26. Por demás, Raúl no ocuparía un puesto similar al de Tabernilla, sino el de ministro del todo el ramo militar.
“Varios estudios hacen presuponer un complot para liquidar al señor de la vanguardia. El piloto LFR tenía más de 2000 horas de vuelo y vasta experiencia tripulando el modelo de avión que lo transportaba, así que la hipótesis de un error humano es muy frágil. Según el Archivo Meteorológico Nacional durante las horas en que supuestamente ocurrió la tragedia el estado del tiempo era bueno, la probabilidad de una turbulencia aérea era mínima. Según el reporte de vuelo del aeropuerto de Camagüey, a 4 minutos de haber partido el Cessna 310, despegó un caza británico Sea Fury con el cañón de 20 milímetros desenfundado. Testigos presenciales corroboran la posibilidad del citado plan” (narrador). Eso está claro: amplia experiencia como piloto más buen tiempo es equivalencia de que el avión no se cayó. Pero lo otro es quijotesco: ¿quién da la orden de salida del Sea Fury, que nadie sabe de eso? ¿Cuánta gente tuvo que enterarse de esa salida en el aeropuerto? Muchas. Esa historia está muy mal contada, demasiada telenovela. Pero lo matan, según esa teoría, no está ya en el aire, lo matan apenas salido, porque es lo que se dice. 
“Jorge Enrique Mendoza Revoredo va al aeropuerto cuando regresa Camilo, en una parada técnica en el aeropuerto de Camagüey, le dice desde lejos “hay un telegrama que dice el comandante Fidel que no vayas para La Habana, que vayas para Las Villas, que Félix Torres tienes problemas allí. Fidel, Raúl, Che mandaron a buscar a Félix Torres jefe del regimiento de Las Villas para combinar la muerte en el aire de Camilo y Huber, pero les falla el plan cuando Camilo en vez de llevarlo preso, se va a Oriente, con el pretexto de que tiene que resolver problemas allá”. No tenían que mandar a buscar a Félix Torres para matar a Camilo en el aire. Ese es el detalle que derrumba toda la idea. Se les fue. De hecho, la invitación a Félix es un problema adicional que no se crearía ni el menos inteligente de las personas que quieran construir un asesinato limpio y sin testigos.
“Otros reportes apuntan a otros fallecimientos que sin lugar a dudas están enormemente relacionados con la supuesta desaparición. El piloto del Sea Fury ya mencionado, desapareció, el mecánico de aviación quien había reportado que caza anterior había regresado con la ametralladora completamente descargada, murió ese mismo día cuando un automóvil lo atropello, un pescador que declaró que había visto que un avión caza había atacado una avioneta, fue conducido a La Habana, con el pretexto de ampliar las investigaciones, y nunca más se supo de él, el Comandante Cristino Naranjo, amigo personal de Camilo, que había iniciado una investigación al respecto, fue baleado a la entrada del campamento de Columbia y meses después, el victimario, capitán Manuel Beatón fue fusilado por el régimen castrista”.   (Narrador) ¿Cuáles son esos reportes? ¿Por qué no se especifica nada? Así se forma la especulación y construcción de verdades falsas, desde verdades verdaderas, medias verdades y falsedades bien pensadas y consensuadas.
“Fidel Castro dice que él se enteró 24 horas después, lo que nadie se puede creer. Además, en esa búsqueda Revolución tenía dos reporteros allí, el escritor Guillermo Cabrera Infante y el fotógrafo Jessy Fernández, los cuales me contaban sorprendidos que después de la búsqueda de cada día Fidel se iba a la Isla de Turiguanó o a otro sitio y le entraba a tiro a las vacas, la asaban, hacían una especie de comelata y una fiesta y cuando salía a la televisión ya ponía la cara dramática, pero la impresión que daba es que Camilo no iba a aparecer, pues él sabía que no iba a aparecer y es evidente (…) que Fidel ha eliminado a cualquier figura que pudiese tener posibilidades de discutirle el poder” (Franqui). Suponiendo que se hubiera dado ese plan truculento de Fidel: ¿habría sido él estúpido de demostrar tal farsa a personas que no eran en modo alguno de su confianza? Esto desbarata, por sí solo, esta tesis.
“Yo estoy seguro que llegó el momento en que Fidel no quería que Raúl tuviera conflicto de ningún tipo, y Camilo era un elemento conflictivo, pues había que eliminarlo también”.(Miguel Sánchez, El Coreano). No querría Fidel ningún conflicto entre estos hombres, eso era real y quizás hubiera sido su mayor preocupación, pero nunca hubiera llegado a un punto en que la solución era el asesinato, sino algo muy diferente. Fue muy capaz de maniobras políticas tremendas, ¿no lo iba a lograr en este caso con dos de sus favoritos y, por demás, admiradores extraordinarios de él?
“Fidel y Raúl sabían que el verdadero ídolo y jefe del Ejército Rebelde era Camilo y que el ejército iba a responder a cualquier llamamiento que él hiciera, había que eliminarlo rápidamente para que no cogiera fuerza. Después que Camilo sale del regimiento de Camagüey, tenemos conocimiento de que hubo una llamada por el radio de Fidel para que se presentara en la Ciénaga de Zapata y él voló para allá directamente y de allí nunca salió”. (Eliecer Grave de Peralta, capitán del ER). ¿Fue a la Ciénaga o a Las Villas? La última teoría, quizás la que más prevaleció, fue ésta, porque era más atractiva, quedaba el morbo del ocultamiento, que en cualquier momento futuro se puede verificar, y se hace más creíble solo por este dato.  No hay la más mínima duda de la inmensa popularidad de Camilo y su arraigo en las tropas, probablemente por su imagen mística que creaba una simpatía sin igual y su extracción social, que lo hacía ver un hombre común y corriente que llega, por puro valor y convicción, al poder; pero no tengo dudas tampoco que si bien más popular que casi todos, Fidel en esos momentos era el líder indiscutido del pueblo cubano, no por cargo, sino también por simpatía. Decir lo contrario es insustancial y contraproducente con un hecho que puede demostrarse muy fácilmente.  
Yo voy a contar que desgraciadamente tuve que vivir, yo fui parte de ese asesinato. Juan Almeida me llama y me pregunta si yo sabía la situación que había, y le digo que sí, y me dice por qué tú no me acompañas a dar un recorrido en un avión y vamos los dos y así no tengo que ir yo solo. Él estaba en comunicación con Fidel y le decía por donde iba. En un momento le dice que vaya para Varadero y espere allí instrucciones. Llegan tres o cuatro carros y en ellos venía Fidel Y Dorticós y le dice a Almeida y al él que monten en los carros. De allí viajamos hacia el punto de la carretera central y como a la hora y media, llegamos a un campo de aviación de esos que se usaban para la fumigación. Cuando miro para el campo veo la avioneta de Camilo. Yo le digo a Almeida qué estaba pasando, y él me dice que no sabe, pero que una conspiración ha sido descubierta y allí empieza una discusión a gran escala en la casa grande, pero era tanto que se escuchaba afuera, Camilo le decía coño es que esto no puede ser , Fidel tú estás loco, yo lo que no haría nunca es conspirar contra ti, entonces Fidel le decía es que hay muchas pruebas que te delatan, pero dime nombres, en eso sale Fidel para afuera, sale Aragonés y Raúl, entonces Aragonés le dice a Fidel chico vamos a acabar con la comedia esa, llevamos tres días discutiendo qué hacemos, entonces él se va y entra y hay una discusión bien grande, donde Camilo le dice Pancho tírame a los cojones y en eso suena una ametralladora y después una varios disparos de una pistola. Fidel en voz alta para que todo el mundo oiga dice el pueblo lo condenó, entonces para mí quedó que yo era tan asesino como ellos porque yo tenía una pistola como ellos. (Jaime Costa Chávez, asaltante al Cuartel Moncada, expedicionario del Granma, comandante del ER) Vayamos por partes:
A confesión de partes, relevo de pruebas, es un axioma que quiere decir que, si alguien confiesa alguna culpabilidad, exime a la parte acusadora de la obligatoriedad de demostrar la culpabilidad, y ese parece ser el principio elemental que han seguido quienes asumen la teoría del asesinato. Ya no es que lo matan en pleno vuelo como estaba planificado al inicio, sino que lo asesinan en medio de la ciénaga, donde entierran un cuerpo junto al avión incendiado y la única prueba es la confesión, treinta años después de que sucedieran los hechos.
La otra prueba la aportó ¿google earth? con la publicación de unas coordenadas que definen la existencia de un aeropuerto en esa misma zona como dice el hombre y por demás unos documentos desclasificados del gobierno norteamericano donde se confirma que tal vía existió. ¿Y qué demuestra esto? Nada. O sea, el hombre esboza su teoría sobre la existencia de un aeropuerto que nadie conoce y después cuando aparece en los mapas tal vía, el hecho que pasó allí se convierte en cierto: la lógica no funciona, o para decirlo mejor, funciona en forma de falacia circular: el hecho se explica suficientemente con otro hecho distinto que haya afirmado inicialmente.
Bien, un asesinato político podría ser real, no iba a ser ni el primero ni el último, pero ¿y las inconsistencias? Había que jugársela toda a una sola carta, es decir, citan a Camilo para esa pista, sin contar con que el hombre pudiera comunicarse con alguien y decirle que iba para allá, y ya todo se caería, porque el único modo en que el plan funcionara es bajo el secreto total, pero no es así, Fidel, casi como un juego, le dice a este hombre que lo acompañe, cuando sabe que va a matar a Camilo, no a Pepe Tijera; y le dice como si nada, acompáñame tú también y después, ya ultimado el hombre, habla alto Fidel para que todos lo oigan ¿Cuáles todos, si no había más nadie allí, de acuerdo a la propia narración?, pero si habían más personas, lo cual es muy lógico, porque tuvieron que enterrar el cuerpo, quemar el avión y después enterrarlo para todo eso hace falta mucha gente, entonces es más absurdo todavía porque era demasiada gente para controlar, porque si por lo menos me hubieran dicho que al final mataron a todos los testigos, tipo mafia, entonces habría alguna credibilidad, pero así no se puede entender nada.
Notas finales:
La falta de credibilidad de esta historia, que los jóvenes repiten sin que al lado casi nunca surja la voz del conocimiento que ubique, radica en algo muy sencillo: si fuera verdad lo dicho, no sería tan difícil de demostrar, por lo menos en los años anteriores, y se hubiera encontrado la forma más contundente de hacerlo, porque si todo alrededor de la desaparición de Camilo fuera mentira, la revolución no se sostiene ni veinticuatro horas, sencillamente porque el pueblo no perdonaría a quienes le han mentido crecientemente durante casi 60 años y no por el caso Camilo, sino porque la credibilidad en todo lo demás se derrumbaría categóricamente.
Todo no puede contestarse ni es necesario hacerlo, pero todo lo que pueda crear estados de opinión que laceren la formación de la juventud debería esclarecerse como en este caso. Nunca se ha dicho nada de esto, pero es el caso que la voz populi sí tiene dentro de sus temas favoritos éste tema que les narro. Las historias siempre hay que contarlas bien, de manera justa y equilibrada, sin medias tintas, sin medias verdades, para que no haya oportunidad de que alguien las cuente mal y sea dueño de la verdad.
En este caso se sustenta una hipótesis muy inteligentemente, a partir de personajes reales, que interactuaron verdaderamente con Camilo y que pudieron ser protagonistas de muchas de sus historias, pero la debilidad del cuento está precisamente en que todo se va hilvanando poco a poco para demostrar una misma idea, pero uno se da cuenta.
Primero se fundamenta inocentemente el anticomunismo de Camilo, segundo que es principal líder de la revolución, tercero que representa lo contrario a Raúl y Che, cuarto que no entiende el ascenso del comunismo permitido por Fidel, quinto, que es un valiente idiota mangoneado por el jefe de la revolución, sexto que los celos y el revanchismo cobran venganza truculenta, séptimo que siente vergüenza de lo que está haciendo con Huber Matos y temeroso y asqueado de todo le asegura que lo ayudará a escapar y octavo tiene la oportunidad de oro de desenmascarar todo, esclarecer posiciones y dar un golpe tremendo a sus enemigos y lo que hace es alabarlos. Demasiadas variables incongruentes., pero que se sustentan por sistematización y unidad de la afirmación. Y funciona para muchos.
Su último discurso Camilo lo habría dado bajo la circunstancia de la droga y temeroso por lo que le iban a cobrar por “su traición”, solo si hubiera aprovechado y exculpado su traición y miedo, como no hizo;  o convencido de que lo que decía era sinónimo de una verdad incuestionable para él y para el pueblo que lo seguía, como hizo, porque de otro modo no se puede gritar con tal emoción y convicción esto: “porque el pueblo de Cuba sabe que por cada traidor que surja, se harán nuevas leyes revolucionarias en favor del pueblo… Porque el pueblo cubano sabe que por cada traidor que surja, habrá mil soldados rebeldes que estén dispuestos a morir defendiendo la libertad y la soberanía que conquistó este pueblo. Porque vemos los carteles y oímos las voces de este pueblo valiente que dice: ‘¡Adelante, Fidel, que Cuba está contigo!”.